Desde que Boeing introdujera el avión 707 en 1958 el número de llegadas turísticas internacionales ha ido creciendo de manera exponencial. Actualmente más de 1 billón de personas viajan cada año, cifra que se espera continúe aumentando.

Ésta es una de las principales razones que convierten al turismo en un producto frágil que necesita protección y monitorización, especialmente porque a día de hoy la industria del viaje opera en un mercado muy duramente condicionado por los precios, donde los márgenes son excesivamente exprimidos, lo que suele repercutir en una aminoración de la calidad del servicio y en la degradación de los destinos. Afortunadamente, los consumidores están ya penalizando a compañías que no operan de manera acorde a unas líneas sostenibles, pues obviamente, la gran parte de usuarios se percata de cuándo una empresa está activamente cuidando su producto (y cuándo no).

Todas las formas de turismo, al igual que toda acción, tiene impactos. La diferencia es que el principal objetivo del Viaje Responsable consiste en maximizar los beneficios vinculados con las actividades turísticas, al tiempo que se minimizan los daños.

Aplicar la sostenibilidad en la industria turística no se trata de largas listas de verificación ni de obtener certificados otorgados por entidades globales. El genuino Viaje Responsable consiste en asumir la responsabilidad necesaria para poder alcanzar a través del Turismo, metas propias del Desarrollo Sostenible. Consiste también en identificar y en abordar las problemáticas medioambientales, sociales y económicas que atañen en un nivel local.

El Viaje Responsable aspira a utilizar el turismo como herramienta para el desarrollo, en vez de ser usado por éste. Es por ello esencial que todas las partes implicadas en el sector se encuentren bien informadas, de manera que cada una de ellas pueda asumir y ejercer la responsabilidad individual de sus correspondientes acciones.

¿De quién es entonces la responsabilidad? ¡De todos! Touroperadores, agencias receptivas, autoridades turísticas locales y nacionales, hoteleros, gestores de atracciones y de lugares patrimoniales, transportistas, comunidades anfitrionas y viajeros. Todos contamos con nuestra particular y respectiva responsabilidad y ésta no puede ser transferida a nadie más. Lamentablemente, como frecuentemente ocurre cuando algo es “responsabilidad de todo el mundo”, esto puede derivar en un planteamiento totalmente errado en el que se considera que nadie es responsable de nada. Y esto es precisamente lo que hemos de superar.

Es absolutamente necesario que la gente entienda cuál es su responsabilidad según el papel que desempeñe en el sector, dónde y cómo pueden contribuir al cambio de patrones turísticos obsoletos y cómo pueden marcar la diferencia a través de sus elecciones. Y esta es concretamente una de nuestras responsabilidades en Handspan.

¿Eres ese tipo de persona curiosa que necesita argumentos que expliquen por qué el Viaje Responsable importa? A continuación podrás encontrar algunas razones concretas:

  • Porque es una potente fuerza para atender a las necesidades de hoy sin poner en riesgo la capacidad de que futuras generaciones puedan también satisfacer sus propias necesidades el día de mañana. La visión del viaje responsable es tratar de garantizar a las generaciones futuras el disfrute de su lugar de residencia (que también funcionará como destino turístico para otros) y de garantizarles también la posibilidad de seguir viajando a aquéllos destinos a los que hoy en día nos encanta viajar. En oposición al turismo de masas, que en ocasiones siembra el caos debido a un nulo o mínimo estudio previo del contexto, el turismo responsable es viable económica, social y medioambientalmente a largo plazo, gracias en buena parte a la existencia de un innovador Plan de Desarrollo y de Gestión del Destino Turístico.

  • Porque se trata de apoyar a las economías locales, de reducir la pobreza y de otorgar a los residentes el poder y los medios necesarios para el desarrollo de su comunidad. Los beneficios económicos asociados con los servicios turísticos permanecen en la economía anfitriona, no se transvasan a corporaciones transnacionales turísticas que trabajan mayormente con un turismo de masas ofreciendo “paquetes promocionales” a través de los cuales enormes cantidades de recursos son consumidos en destino, recibiendo las comunidades receptoras a cambio una retribución insignificante y ejerciendo a menudo un estrés directo sobre ellas. En total oposición, el Turismo responsable se basa en una estrecha colaboración con las comunidades locales, fomentando nuevas infraestructuras, el crecimiento y la estabilidad económica y ayudando a que la rueda turística continúe girando tanto en favor de residentes como de visitantes, ya que como los beneficios permanecen en el lugar donde los servicios son provistos, éstos son invertidos en mejoras para la región.

  • Porque busca la coalición de numerosos stakeholders e intereses y no una distribución unilateral de los beneficios entre accionistas. Es una actividad en la que todos ganan: Los viajeros ganan en conocimiento y apreciación de otras culturas, experimentando la personalidad, el estilo de vida y el carácter auténtico de su destino. Los proveedores mejoran su rentabilidad, adquieren mayor fidelidad por parte de sus clientes y empleados y atraen talentos que les elijen para poder desarrollar su carrera profesional en armonía con sus valores personales. Las comunidades anfitrionas disponen de nuevas oportunidades de empleo locales, cuentan con nuevas infraestructuras, acceso a nuevos servicios y una significativa participación en la toma de decisiones.

  • Porque medioambientalmente, las prioridades son identificadas, gestionadas y monitoreadas en un nivel local/regional. El único problema medioambiental global es el cambio climático, el resto de problemas medioambientales han de ser identificados y abordados en un nivel local. Sólo de esta manera podremos llegar a un punto en el que, gracias a las acciones positivas llevadas a cabo en una escala local/regional, estaremos entonces conjuntamente ejerciendo un impacto positivo en contra del calentamiento global.

  • Porque incentiva a los viajeros a explorar la historia, cultura y patrimonio natural de toda la zona, no limitándose sólo a los puntos más turísticos. De esta manera, se esfuerza por reducir la presión de los lugares históricos y naturales más saturados y se preocupa por ofrecer una percepción mucho más amplia al visitante.

  • Porque crea empleo en áreas rurales, previniendo el éxodo a las ciudades. ¿Por qué todos los “buenos trabajos” han de ser supuestamente encontrados en la ciudad? Aquellos profesionales, empresarios, trabajadores y artesanos que prefieran vivir en el campo, deberían poder hacerlo.

  • Porque es la manera más placentera de viajar. Unas vacaciones “responsables” ¡son mejores vacaciones! La calidad de la experiencia del visitante es reforzada. Los viajeros no son contemplados como meras unidades de consumo, sino como invitados en búsqueda de una transformación y/o cura. Por ello, el viaje responsable está centrado en experiencias, en la novedad, en ofrecer recuerdos y conocimiento a aquellos visitantes que buscan evasión, autenticidad, recarga, exploración y contactos significativos con las gentes locales, en vez de hacer un turismo pasivo.

  • Porque es el resultado de una minuciosa preparación, de un elaborado estudio y segmentación que permite llevar al viajero correcto al destino correcto y viceversa. Las necesidades y motivaciones del visitante se corresponden con las características del destino.

  • Porque crea y desarrolla destinos prósperos y florecientes que resultan atractivos tanto para la población residente local más joven, que se sentirá motivada a “quedarse en casa”, como para los visitantes, que apreciarán la posibilidad de poder disfrutar de su estancia en lo que es de hecho un pueblo, ciudad o villa auténtica y viva.

  • Porque apoya y realza la Diversidad Cultural, la Identidad y el Patrimonio. Tiene como objetivo la creación de marcas de identidad fuertes y vibrantes para sus destinos, ya que éstos no son contemplados como un recurso para ser explotado, sino como una especie de lugar sacro que ha de ser protegido y celebrado por sus singularidades. Ésta es también la razón por la cual parte de los beneficios obtenidos son asignados como fondos con propósitos de conservación.

  • Porque abarca todas las formas deseables de turismo. El viaje responsable es muchas veces malentendido, como si uno sólo pudiera estar viajando responsablemente si aloja en un ecolodge de 5 estrellas en medio de la jungla. Otra idea equivocada es que los viajeros responsables son comúnmente vistos como un tipo de hippies que está constantemente escalando y abrazando árboles. Estas perspectivas son totalmente erróneas. Un ecolodge puede ser una forma de alojamiento sostenible o no (¡aunque debería de serlo, si realmente cumple con los requisitos propios de un ecolodge!), un hippie puede ser un viajero responsable o no, unas vacaciones en la playa pueden ser unas vacaciones responsables o no, el senderismo, las visitas a áreas rurales o a ciudades, los viajes por motivos de negocios, las lunas de miel, los retiros holísticos... todas las formas de turismo deseable pueden representar un viaje responsable -o no-, dependiendo de las diferentes prácticas llevadas a cabo.

  • Porque ayuda a mitigar la estacionalidad turística, ya que hay una amplia gama de aventuras compatibles con un viaje responsable apropiadas para cada uno de los meses del año.

  • Porque crea enlaces económicos con otros sectores, evitando que los destinos se conviertan puramente dependientes del turismo.

  • Porque su objetivo es crear mejores lugares para la gente que habita en ellos y mejores lugares para la gente que los visita.

  • Porque afecta positivamente a otros asuntos transversales como la pobreza, la educación, la equidad de género, la salud, las energías renovables o la gestión de residuos.

  • Porque promueve tolerancia y respeto entre visitantes y anfitriones.

  • Porque es la manera más excitante y ética de viajar, de “sumergirnos” en nuestro mundo y de descubrir el potencial de nuestro planeta.

  • Porque has de compensar la huella de carbono que dejas cada vez que necesitas tomar un vuelo. Un vuelo de larga distancia puede producir más CO2 por pasajero que el promedio de un motorista medio durante todo un año. Esperamos poder contar pronto con una alternativa más limpia al combustible usado actualmente en aviación, sin embargo, lamentablemente por el momento no la hay, así que podemos compensarlo de alguna manera si escogemos unas vacaciones responsables y si una vez en destino, tomamos nuestras respectivas cartas en el asunto.

Asume tu responsabilidad y haz aquéllo que esté en tu alcance para hacer del turismo una actividad más sostenible. ¡Pasa a la acción y marca con ella la diferencia!

Esperamos haberte ayudado en adquirir una percepción más amplia sobre el Viaje Responsable. Recuerda igualmente que si te surgiera alguna pregunta, siempre estás invitado a ponerte en contacto con nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

Pioneros Locales

El debate se ha vuelto global últimamente. Cada vez escuchamos más a menudo como el Viaje Responsable debería ser una herramienta fundamental para la consecución de objetivos acordes a un Desarrollo Sostenible.

Nuestra labor

Nuestro papel como DMO en la Sostenibilidad Turística: Coordinar la gestión de todos los elementos que componen un destino, apelando a la coalición de numerosos stakeholders e intereses, fieles a nuestra mentalidad comunitaria y planetaria.

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